Corazón de acero

Ángela Posada-Swafford*

*Corresponsal de El Tiempo, DIMAR y la Armada en la I Expedición Antártica Colombiana

https://www.dimar.mil.co/

El buque ARC 20 de Julio estará atracando en el Muelle de La Bodeguita/Los Pegasos de Cartagena, el 24 de marzo, finalizando así la Primera Expedición Científica Colombiana a la Antártida. El buque estará abierto a visitas del público durante algunos días.

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La expedición antártica del ARC 20 de Julio en cifras

94…………..días totales de operación

14,560…….millas totales recorridas

96………..…almas abordo

188,000….galones de agua desalinizada (2,000 diarios)

2…………… plantas desalinizadoras

1,600………horas de producción de agua

1,500………horas de trabajo de los propulsores

2,256………horas hombre

19…………..horas de vuelo helicóptero Bell 412

3,500………horas de generadores de electricidad

150…………minutos de buceo antártico

2…………….buzos

22…………..cumpleaños a bordo durante la Expedición

220…………metros de cadena a bordo

2…………….anclas

2,700……..unidades de mecato (paletas, papitas, etc)

1,500……..galones de aceite para los propulsores

4…………….peluqueros, que hicieron 5 veces cortes de pelo por persona

94…………..días sin accidentes

2…………….lavadoras y 2 secadoras que no se detuvieron nunca

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Un buque, cualquier buque, es una colonia de organismos que avanza sobre el mar, unidos a una misma estructura y cada uno cumpliendo funciones vitales para la supervivencia del microcosmos. Un buque de guerra es eso, y más. Es una presencia y una simbología de todo lo que representa un país, con el don de moverse globalmente.

En el ARC 20 de Julio (‘made in Colombia’) la “colonia” está conformada entre otros por los departamentos de operaciones, de propulsión, de ingeniería, de logística, de comunicaciones; las divisiones de cubierta, de artillería, la sala de máquinas, el puente de mando, la cocina, los servicios ambientales, y más.

Muchas de estas divisiones de trabajo se describen a sí mismas como “el corazón del buque”. Y tienen razón. Igual que una colonia de organismos flotantes, el barco no podría moverse sin los propulsores y generadores; estaría ciego y sordo sin los comandos y tecnología del puente de gobierno; aislado sin las comunicaciones; hambriento y desorganizado sin el departamento de logística y cocina, y lejano de la costa sin sus lanchas y helicóptero.

He pasado buen tiempo en todos los departamentos, en algunos más que en otros. Hubo momentos  mágicos en el puente de gobierno, por ejemplo. Uno de ellos fue la tarde memorable en que vislumbramos la Antártida por primera vez –ese destello del hielo allá a lo lejos, de la Isla Rey Jorge entre nubes doradas. O los emocionantes instantes de esquivar témpanos, ver ballenas cruzando la proa y ser testigo de la delicada navegación entre los canales patagónicos. En las noches tropicales, el puente cambia de apariencia, cuando las luces de colores del radar danzan como luciérnagas electrónicas, mientras que la espuma de las olas se tiñe de verde neón por la bioluminiscencia.

maniobra de atraque_angela posada suboficial tercero RobertoCantillo_foto Angela Posada

-Maniobra de atraque en Valparaíso

-El Suboficial Tercero Roberto Cantillo durante la llegada a Valparaíso, Chile.

Si el puente de gobierno es ejemplo de silencio controlado y electrónica, la sala de máquinas es todo ruido y mecánica, generadores y propulsores, hélices y tuberías. Un lugar que estaba al salvo de los largos días antárticos de casi 24 horas de luz, que sí afectaban a los marinos del puente, cuyos ritmos circadianos tuvieron que aprender a ajustarse a guardias “nocturnas” llenas de sol.  El recinto entero me recuerda un Centro Pompidou flotante, porque es como una escultura modernista. Pero una escultura viva, que requiere el constante monitoreo cada hora de sus fluidos, presiones y temperaturas -todos los mimos posibles para evitar que se queje.

Durante estos 94 días los dos motores, dos hélices, tres generadores más uno de emergencia, y las 14 personas que cuidan de ellos, trabajaron al filo de sus capacidades. Gente y máquinas se adaptaron al frío y al estricto régimen ambiental antártico. Por su parte, los servicios de sanidad tenían el desagradecido reto de procesar, compactar y separar los residuos orgánicos y sanitarios con mucho orden porque en Antártica todo lo que entra debe salir. Un mes sin poder dejar basuras en ningún puerto significó tener cuidado extra en la separación de los residuos orgánicos y sanitarios, y cosas como baterías, latas y cuchillas de afeitar.

La calefacción, la planta de tratamiento de aguas residuales y las dos plantas desalinizadoras fueron sistemas que hicieron la gran diferencia entre lo que es un buque moderno y uno estilo expedición de Ernest Shackleton hace un siglo. Las desalinizadoras, por ejemplo, produjeron una cantidad de agua tal, que pudieron suplir las más de cien personas, cuando el buque estaba lleno de huéspedes antárticos. Entre los retos de “Leonor y María” (como las bautizaron en algún momento de guardia desvelada), estaba el funcionar con agua de 0 grados C; puesto que están diseñadas para trabajar en latitudes más benévolas, había que calentar el agua de mar primero antes de hacerla pasar por las membranas desalinizadoras.

Otro lugar interesante del buque es la proa durante los trabajos de zarpe y fondeo, y la popa, durante las operaciones con el helicóptero. Son maniobras llenas de señales no verbales donde los brazos, las manos y las pitadas conforman todo un diccionario de órdenes, donde la voz queda ahogada por el rugir de las aspas o el rodar de la gigantesca cadena de hierro sobre el casco.

Sé que en varias ocasiones estiré con mi curiosidad insaciable la santa paciencia de los oficiales de todas estas dependencias. Pero creo que valió la pena porque sólo así pude empaparme realmente de su funcionamiento.

Al final de cuentas, el 20 de Julio, que es una patrullera de aguas abiertas hecha por el astillero Cotecmar, resultó ser una plataforma estupenda para una primera misión antártica. Es rápida, versátil, cómoda; sus lanchas y helicóptero son un factor de seguridad y también de exploración científica. Si bien fue un reto para los investigadores del Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas, el diseñar un laboratorio móvil y una plataforma de equipos embarcados sin hacer modificaciones en el buque, los resultados demostraron que la decisión “pagó”.

Ya llegará el momento de construir un navío de investigaciones nuevo para Colombia, que tenga capacidades polares que nos lleven nuevamente al continente de hielo. Pero mientras tanto esta OPV se lleva a la historia el honor de haber sido el primero.  Ahora que termina esta Primera Expedición Científica Colombiana a la Antártida, doy reconocimiento a los tripulantes de nuestra casa flotante. Porque ellos son su verdadero corazón de acero.

El ARC 20 de Julio necesita la guía experta de sus altos oficiales:

Capitán de Fragata Camilo Segovia, Comandante; Capitán de Fragata Jorge Espinel, Segundo Comandante; Capitán de Corbeta Norman Ortiz, Jefe Departamento de Operaciones.

El ARC 20 de Julio no puede moverse sin:

Teniente de Navío Andrés Torres, Jefe del Departamento de Ingeniería; Teniente de Navío Mauricio Cerquera, Jefe de la División de Propulsión; Teniente de Corbeta Sergio Suárez, Jefe de la División Auxiliar; Teniente de Corbeta Néstor Circa, oficial de Gestión Ambiental; Suboficial Jefe Álvaro Parra, Jefe de Máquinas; Suboficial Jefe Alexis Ramos, propulsión; Suboficial Segundo Omar Marchena, plantas de aire acondicionado y calefacción; Suboficial Tercero Yadir Herrera, sistema de monitoreo y buzo; marinero Segundo Daniel Cantor, generadores; Marinero Segundo Hernán Pacheco, sistema eléctrico; Marinero Segundo Jesús Vallejo, sistema de bow thruster; Marinero Segundo Armando Orozco cuartos fríos; Marinero Segundo Luis Villanueva, sistemas hidráulicos.

El ARC 20 de Julio no se puede orientar y comunicarse sin:

Teniente de Corbeta María Fernanda Vargas, Jefe de la División de Navegación; Teniente de Corbeta Rafhael López, Jefe de Información y Combate, y Control de Tiro; Teniente de Corbeta Mónica Sánchez, Jefe de la División de Comunicaciones; Suboficial Primero Walter Arnedo, Jefe de Navegación; Suboficial Primero Néstor Pinedo, Información y Combate, y Control de Tiro; Suboficial Primero Nelson Martin, navegación; Suboficial Tercero Mauricio Contreras, electrónico; Suboficial Tercero Ricardo Lizarazo, radarista; Marinero Primero Julio Fernández, radarista; Marinero Primero Carlos Mendoza, navegante; Marinero Segundo Edwin Osorio, radioperador;  Marinero Segundo John Ortega, radioperador;  Marinero Segundo Maykol Ortega, electrónico; Marinero Segundo Camilo Caita, navegante;

El ARC 20 de Julio no podría fondear, atracar o zarpar, ni hacer operaciones de cubierta y artillería, sin:

Teniente de Navío Wilson Ríos, Jefe Departamento de Armamento; Teniente de Fragata Marisol Carlier, Jefe de la División de Artillería; Teniente de Corbeta Camilo Dueñas, Jefe de la División de Cubierta; Teniente de Corbeta Camilo Ariza, Ayudante Jefe de la División de Cubierta; Suboficial Segundo Jair Mercado, artillería; Suboficial Segundo José Sierra, motorista y buzo; Suboficial Segundo Maycol Rolong, contramaestre de cargo; Suboficial Tercero Roberto Carlos Cantillo, contramaestre; Suboficial Tercero José Valencia, contramaestre; Suboficial Tercero Fabio Alvarez, artillero; Suboficial Tercero Jair Herrera, electricista; Marinero Primero Vilmer Vera, contramaestre; Marinero Primero Juan David Mejía, contramaestre; Marinero Primero Kevin Castro, contramaestre; Marinero Primero Anderson Fernández, artillero; Marinero Primero Francisco Vergara, contramaestre; Marinero Segundo Hernán Pacheco, electricista; Marinero Segundo Jesús Vallejo, electricista; Marinero Segundo Luis Villanueva, motorista; Infante de Marina Profesional Moisés Galván, artillero

El ARC 20 de Julio necesita de su gente logística para el funcionamiento en puertos, la comida, y mil detalles de organización:

Teniente de Fragata José Eduardo Franco, Jefe del Departamento de Logística; Suboficial Primero Otoniel Álvarez, Maestro de Armas; Marinero Primero John Rodríguez, administrador; Marinero Primero Yulieth Hernández, cocinera; Marinero Primero Miguel Angel Tache, administrador y cantinero; Marinero Primero Oswaldo Munar, cocinero; Marinero Segundo Jorge Caicedo, administrador; Marinero Segundo Armando Orozco, refrigeración; Infante de Marina Profesional Daniel Florez, tanque; Infante de Marina Profesional Oscar López, cocinero; Infante de Marina Profesional Cleider Uparela, cocinero.

El ARC 20 de Julio no podría alzar el vuelo sin su helicóptero Bell 412:

Capitán de Corbeta David Ortiz, piloto; Teniente de Navío Camilo Castellanos, copiloto; Suboficial Primero John Vargas, técnico; Suboficial Tercero Michael Sarmiento, técnico; Marinero Primero Carlos Pérez, técnico.

El ARC 20 de Julio está en buena forma, gracias a su experto equipo de salud:

El Capitán de Fragata Dr. Mauricio Romero y el enfermero Suboficial Jefe Juan Barrantes.

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